Nuestra tienda usa cookies para mejorar la experiencia de usuario y le recomendamos aceptar su uso para aprovechar plenamente la navegación.
Más información
Gestionar cookies
Aquel atardecer nada me hizo pensar que, apenas unos días más tarde, iba a conocer a la persona más genial de todas las que conozco. Tampoco nada me hizo pensar que iba a tener que dejarla marchar. Cuando nos enteramos del terremoto que había sacudido Japón, no me pareció algo grave. ¡Me equivocaba!
Aquel atardecer nada me hizo pensar que, apenas unos días más tarde, iba a conocer a la persona más genial de todas las que conozco. Tampoco nada me hizo pensar que iba a tener que dejarla marchar. Cuando nos enteramos del terremoto que había sacudido Japón, no me pareció algo grave. ¡Me equivocaba! El temblor, aparentemente inofensivo, había producido una serie de derrumbes que habían dejado al descubierto un sistema de cuevas donde se esconde una peligrosa arma milenaria. Y, claro, alguien tenía que asegurarse de que no cayera en las manos equivocadas.Así comenzó mi viaje a Japón, creyendo que sería uno como tantos otros. No tenía manera de imaginar que esta misión me cambiaría la vida para siempre.